A veces pienso si literaturizarse no es lo contrario que psicoanalizarse.
Por ejemplo: Cris, si pudieras novelar tu vida ¿podrías salir alguna vez de ella?
¿no quedarías atrapada -aun si yo la escribiera, la escribiera Quién- en las imágenes de piedra, en el laberinto circular de un sentido tan revelador como incomprensible?
Menos mal que no escuchás. La cuerda frágil del dolor sonaría otra vez, como se encapricha en hacer todo el tiempo, un mi gritado desde la garganta del recuerdo.
Y yo, que no me escribo. Hace cuánto soy mucho más que palabras, extiendo mi biografía audazmente fuera de los ojos del mundo.
Pero ¿cuánto entiendo sin escribir? ¿cuánto se evapora en la filosofía inmaterial de pensar sin las manos? El sueño, el colectivo, los apuntes, guardan entre sus partículas retazos de todo lo que preferí no saber.
Con la calma vuelven los miedos de siempre.
Morirme. Morirte. Morirlos. Morir y que la última cosa que haya escrito sea estúpida y estéril.
Todos los miedos empiezan con eme.
Porque empiezan conmigo misma.
Todos los miedos se pueden poner en palabras. La tecnología de los siglos ha tejido unos idiomas tan útiles para comunicar el miedo. No así el dolor. No así el amor. No así el deseo. Será por eso que a veces tenemos la sensación de que las cosas indecibles son las más intensas.
A veces pregunto si psicoanalizarse es entender menos que inventar. Como cualquier otra reconstrucción del sentido. Un método para llegar a una conclusión cruel y cobarde, como literaturizarse es un método para entender, espantado y espantoso. De las dos maneras llego a decisiones similares, pero desde cuerpos completamente distintos.
Lo que esta nota encubre es que hay una tercera opción. Aprender a volar, mirarse de arriba y tratar de entender la semiosis compleja de la Historia y la multitud. Cuánto soy en el mar de sufrientes deshermanados por el silencio. Cuanto soy, Cris, ante esa historia rojísima que tenés suerte de no leer. De no escribir. Porque sus fauces se cerrarían sobre vos en lugares donde no podemos alcanzarte.
Por vos y por todos, por el anchísimo tiempo que lame la tierra cuando no miramos, dejo de escribir esto y me voy lejos. Me voy donde los problemas son de todos y las respuestas dan revancha. Shh. Basta de palabras. Sabernos en clave literaria nos llena los pies de plomo.
24.5.09
Susanita. Parece que nunca veremos quién.
23.3.09
La obviedad que necesito decir
Elegir es siempre elegir mal. Porque ningún gesto cura todas las heridas. Porque ninguna palabra imita la verdad a la perfección. Toda empresa por salvarnos nos condenaría de una forma u otra al Infierno. Si es que existiera la Justicia Divina. Si es que condenar personas al suplicio eterno tuviera algo que ver con la Justicia.
Pero igual no elegir es una elección, y en verdad es bastante cobarde e inútil. Quien elija no elegir para rechazar todas las formas de imperfección, se limitará a existir al nivel discursivo y aun más (porque aquello no es ni tan grave ni tan raro) a nivel del discurso negativo que se define sólo por oposición.
Quien elija no elegir no debería tener cara para quejarse de nada, pues es artífice de la reproducción de su situación.
Quien elija no elegir ocultará posiblemente que la razón más pesada de su pretendida inanición es la fiaca que le da hacer el esfuerzo necesario.
Quien pretenda no elegir terminará pisando el camino de los que eligieron elegir por los demás.
28.2.09
Eso explica muchas cosas
Quién me dijo que volviera a creer en ella, que dejara de llamarla Dios, esa vulgar palabra que sirve sólo para horrorizarse. Me pregunta por qué mis poemas no tienen alas ni monstruos, por qué respiro, cómo es que ya no cierro los ojos con dolor cuando leo la frase (estratégicamente escrita al inicio del celular) "los ángeles se fueron a la guerra".
Yo le explico que crecí, que fui haciendo una escalera con todos los segundos que, besados por el amor, ya no me mordían los ojos. Y así salí. Me escapé de la impotencia, del sótano donde guardaba los fantasmas, de todos los subsuelos donde me había resignado a morir. Salí del fondo más fóndico de mí misma y, asomada a los ojos que son como dos ventanas de barco, me fui a tomar agua.
Ella no me pregunta qué voy a hacer con todas las paredes que rayé. Está más preocupada por saber si estoy enojada si nunca más voy a creerle si alguna de las de mí va a seguir escribiéndola. Quién, siempre vas a cuidar de mí. En mi cabeza nunca se detiene esa cinta que proyecta el mundo en blanco y negro, donde no hay injusticia sino sólo dolor, y alas, e inmensa cantidad de flores carnívoras.
Entonces Quién se pierde entre los pliegues del silencio de la casa, y seguro planea algún golpe para llenar de nuevo mi cuerpo de misterio y fe, aun si eso me hace miserable, porque lo importante es dejarme cautiva
es ponerme un vestido y susurrarme al oído las palabras que me hagan hundirme. El grillete es mi propio amor por las ficciones absolutas.
26.2.09
WAAAAAARGHHHH (resicklaXe)
Siempre que escucho las palabras de amor caigo en cuenta de lo mismo: Se escribe desde lo visceral. Lo demás se dice, nomás. ¿Qué es la poesía de la angustia, sino una sombra borrosa de la poesía del desasosiego? ¿Qué es la descripción suave del paisaje sino el pie para el ardiente amor por la tierra?
¡Jah! Moralistas achacosos que malgastan sus horas en ir al médico, al ginecólogo, al oculista, al dentista, al endocrinólogo, al flebólogo, al otorrinolaringólogo y al analista para ver si nos dan más horas que podamos malgastar en ir tal vez alguna vez de vacaciones a las sierras a mirar el paisaje.
¡Oíd! ¡La ciudad está llena de gente muerta! ¡Zombies babosos nos venden el pan y nos dan clases de ciencias sociales! Fingen que bailan pero en realidad compiten. Pretenden cantar bellamente y en realidad apenas se revuelcan en la satisfacción rosadita de exhibirse. Y consumen las palabras de los apasionados como si fueran paquetes de papas fritas 0% grasa 0% colesterol.
Bueno, sépanlo: NO EXISTEN LAS PAPAS FRITAS LIGHT.
Y sepan también: LO INMORAL ES BEBERSE LA SANGRE DE UN POETA PARA LLENAR LOS HUECOS TRISTES DE SUS VENAS CORRECTAMENTE VACIADAS
y después juzgarlo
por débil, juzgarlo
por insensato y lastimador de seguridades reales. Por ser más que apenas un pedacito de literatura. Por salir de las hojas a la calle y enamorar a alguien y hacerlo llorar.
Así que acá estoy, gritándole al vacío porque me aguanto cada día esos comentarios tenues, precavidos, que ladran desde atrás de las rejas, para que nadie se acerque al hogar, prisión voluntaria de los cobardes. Que ladran a favor de la expropiación de las tierras, pero igual ponen alarma porque no vaya a ser que alguien se meta en MI pedacito de mundo a robarme la ilusión de seguridad que tanto me costó construír. Y le grito al vacío de la hoja en blanco porque acordarme de que mi Amor existe me hace llorar, y mirar cómo cada uno de los demás, esos vulgares demases, lo reprueban y lo desentienden me hace llorar también.
Me cansé de sentarme a mirar, arropada en silencio, cómo me dicen qué exagerada, qué rara, qué inestable, es lo único malo que tenés, si fueras un poco más sensata. SI FUERA UN POCO MÁS SENSATA QUÉ. ¡¿EH?!. ¿ME GANARÍA EL AVAL DE CIENTO VEINTE MISERABLES QUE ME RECORDARÍAN COMO UN EJEMPLO DE SUS COSTUMBRES BURGUESAS HASTA DESPUÉS DE MI MUERTE? Me convertirían en un mudo pilar de la milenaría lógica que repite:
Destruír está mal (porque en la propiedad guardamos nuestros sentimientos)
Robar está mal (porque sobre la propiedad duerme nuestra seguridad helada)
Invadir está mal (porque trenzada con la propiedad está nuestra fucking definición ontológica).
Se escribe, creo, desde lo visceral. Lo demás es pura forma, estrategias anudadas las unas a las otras para hacernos creer que alguien sintió algo, posiblemente por algún envidioso de palabras ajenas que quiso ser aplaudido.
AGHH. Quédense con los malditos aplausos, con la memoria popular, con los títulos, las menciones y todas las placas de bronce del mundo. La trascendencia está en el amor al Afuera, y no al revés. Nunca al revés.
Postres de chocolate sin calorías. Eso sólo se le podía ocurrir a un imbécil, por favor...
10.2.09
El Corso del Ser Humano
Hombres cruzando un planeta azul
El universo y la eternidad
En un tablado, bajo el milagro
Del carnaval...
Un muñeco de barro y pan
Cruzando la tierra, sembrándola
Moldeandola por siglos de fuego, de viento y sal
En el camino del más allá...
Un puñado de humanidad
Con dos bocanadas de eternidad
Un único vuelo buscando felicidad
Un ángel perdido, borracho, caído
Al sur de los jardines del Edén
Mascotas feroces de todos los dioses
Detrás del vino dulce del placer
En multitud, solitarios, en masa
Simios de pie disparando a matar
Un animal devorando su raza
Debajo del árbol del bien y del mal
Fuimos a nacer bajo algún farol
En el conventillo de la creación
Bajo el cielo azul, frente al ancho mar
Lucecita tenue de la inmensidad
Naufragando en un barco prestado
Buscando el dorado en un mar de hormigón.
Cabalgando en un ciego corcel,
Por los mapas de un tiempo feroz...
Las fronteras del cielo al infierno
Nos miran movernos por su bacanal
Escenario de nuestra función,
La comedia de la humanidad.
Cada cual con su cruz,
Con su herida al costado,
Su rastro de luz..
Su lugar de esta boca encendida, su guerra y su paz
Su fugaz... espejismo de la libertad.
El corso del ser humano
Milagro hermoso y bestial
Carnaval demencial
De locura, de amor y de furia
El corso del ser humano
Un vals de fragilidad
Hombres y mujeres, soplo, luz y carne
Sangre de mi sangre son...
Torpes marionetas, ramo de violetas
Un manojo de ilusión...
Constelación de un cielo ardiente de jazmines
Una canción que se perdió en los cafetines
Milonga azul de estos simples mortales,
En los arrabales de la razón...
Coro de muchachos frente al tiempo universal
Una caravana de radiante humanidad
Polvo de la tierra que a la tierra regresará...
Soy un ciudadano disfrazado de inmortal
Cambio de planeta en un camión de celofán
Otro ser humano en el espejo...
...del carnaval!
5.2.09
This is most irregular / Curioso, muy curioso (diría Ollivander)
Creo que escribo porque quiero saber.
21.1.09
tantotengo tantovalgo tangotengo tantovalgo tantotengo tantovalgo
El dicho popular reza: "Un mosquito no puede detener el tren, pero puede llenar de ronchas al maquinista". Posiblemente eso lo dijo una persona singular, pero no es lo importante porque la memoria ha seleccionado la reflexión y no a su autor.
Un trosko diría: "Doscientas mil setecientas moscas unidas por la lucha popular del partido X (y no otro) podrían detener el tren. Una mosca sola (o quince) podrían romperle las bolas al maquinista para que llegue, pero al menos de mal humor. Sin embargo, lo realmente productivo es que las quince moscas molesten al resto de las doscientas mil seicientas ochenta y cinco para que se unan al partido X (y no al Y) y así detengan el tren, o de lo contrario se irán a dormir todos los días con las bolas llenas de escuchar zumbidos"
Un conformista promedio diría: "Una polilla no puede detener el tren, pero al menos puede subirse y comer algo"
Y un suicida: "Es imposible que una rana detenga el tren. Todo lo que queda es situarse en las vías y esperar a que las dulces ruedas del gran monstruo metálico diseccionen nuestra efimereidad, de modo que el maquinista comprenda lo horrible, horrible, horrible que es la vida"
Algún poeta (que probablemente estuvo leyendo a Casona últimamente), poemaría algo como: "Un pájaro nunca podrá detener un tren, pero si -posado sobre el gigantesco mensajero de los hombres crueles- pudiera con su canto conmover el corazón del maquinista, éste comprendería lo vano de su labor, y retornaría a casa con una lágrima horadándole el pecho..."
Alguien muy práctico detendría este post para preguntar (con sincera incredulidad): "¿Y para qué quieren detener el tren?"
A eso respondería un peronista: "¡Sí! ¡El tren es trabajo! ¿Por qué quieren interrumpir a un laburante?".
Y un campeano (que NO es lo mismo que un campeón): "Porque el tren lo hizo Cristina, y sea bala o no sea bala, dé trabajo o no, conecte el interior o lo aisle... hay que pararlo".
Y un socialista: ¡Al tren hay que tomarlo!
Y un anarkista: Un mosquito puede detener un tren: sólo necesita saber cómo hacer bombas con los materiales que tiene en su casa.
Y el socialista, nuevamente: Yo nunca entiendo qué piensan hacer ustedes cuando terminen de destruír todo con esas bombas...
Mientras todos discuten si se puede o no, cómo y por qué, el maquinista no ha sido interrumpido ni una sola vez.
