2.8.06

Bueno, sí. Lo admito: Me gusta el rosa. Me gustan las cortinas terribles de Daniel con ese rosa perlado y brillante, y sus enaguas con horripilantes puntillas y caladitos. Me gustan los camisones de algodón que son rosas con conejos o con rayas (o con rayas y conejos) y si tuviera uno y pantuflas de Einstein, moriría de felicidad. También me gusta el diminuto elefante vestido de rosa que habita en mi repisa, y le doy beso de antes de ir a dormir y eso a quién le importa. Duele esta verdad, sí, pero no estoy siendo más que completamente sincera.
Es... la terrible verdad. No sólo adoro las casas viejas con balcones panzudos y jardines tenebrosos, los tigres, la taza blanca, la palabra emperatriz: también me encantan los hipopótamos que parecen berenjenas, y aquella alcancía del asquerosamente hipertierno cerdito dorado. Y los pececitos anaranjados... ¡ah, pececitos!... sus redondas pancitas subacuáticas son TAN IRRESISTIBLEMENTE TIERNAS que, algún día que reviente, me lanzaré sobre ellos y los morderé hasta arrancarles el último filamento de piel.
Sí. Me gustan las cosas tiernas, y además me gusta comerlas. No es gracioso... ¡es un problema grave! Mi inserción en la sociedad es ya bastante complicada como para que ande persiguiendo cachorros y llaveros de Puka para destrozarlos con los dientes. Por eso vengo acá y abandono mi usual estilo pomposo... para poder confesar, así, sin más, toda mi hambre enferma de rosa y cachetes de bebé.
Vos sos el único que sabe esto. Gracias por escucharme.


(25/ 7/ 06)

2 Comments:

... said...

Había escrito algo larguísimo respecto a esto... pero lo borré.. No sé cómo... Ya me mandé cagadas opinando en tu otro blog... Lo resumo, y después te hablo... Tengo mucho que decirte a cada segundo que estoy lejos de ti...
Me gusta saberte un poco. Me gusta haberte mostrado(y regalado) cosas "apetitosas", pero también me gusta que me lo expliques con ese nudo de palabras que me dan ganas de morderte a vos... No sé si te lo dije, pero tu hambre de rosa es contagiosa...

María said...

Me hacés sonreír...