28.8.06

Sobre la lucha

Creo que encontré las palabras para entender el porqué de mi ensañamiento con la apatía del vulgo; ésa que todo lo vuelve sano y metódico, la culpable de que cantemos siempre a mediavoz. Y es que nunca voy a perdonarle que haya desplazado la palabra lucha al mero papel de hipérbole fácil.
Antes, se luchaba por el país, por la justicia social, por sobrevivir. Ahora, en cambio, se lucha con los niños para bañarlos, con el perro para quitarle un juguete, se lucha contra el deseo de irse a dormir cuando hay que hacer tarea. Ya ni en las guerras se lucha (nada más viene uno y pone muchas bombas), y eso que guerras tenemos de sobra.
Una acepción cotidiana y veraz, como si la dijese Borges: la poesía es la lucha con el canto y el verso. Al menos sé en carne propia que eso no es una metáfora. Y mucho menos una hipérbole manoseada y babeada por apáticos cobardes que no luchan ni por su propia vida.
Estoy chinchuda, sí. Y tengo mucho ardor para enfrentarme a Cosas Malvadas... lástima que mi energía decrece con el sol, y que por las noches me vuelvo blanda como de agua.


(28/8/06)

7 Comments:

Franco Hanczyc said...

a decir verdad
me fascinó lo escrito.
profundamente. me pareció... una descripción tan precisa de la banalidad que, lamentablemente, florece alrededor de uno, que merece ser encuadrada.

de hecho, la voy a imprimir. y seguramente la voy a guardar en un lugar privilegiado.

como siempre, un placer asiatico pasar por vuestro blog

María said...

Vaya. No lo pensé como más que un comenario, pero todos modos es siempre un halago saber que ha resultado bien.
A propósito... adjetivarlo como un placer asiático es... extraño. Asiático... oriental suele ser más común, aunque también vale.
Pará... los rusos no son asiáticos? Y cómo sería un placer ruso?
Sólo bromeaba.

Franco Hanczyc said...

tal vez la estimadisima haya leido al marques de sade, una historia de cierta princesa rusa, en la epoca de los zares.

Creo que los placeres asiaticos estan demasiado devaluados; se han olvidado las tradiciones japonesas de la hospitalidad, o la china imperial; se nos ha hecho creer que los asiaticos son todos samurais asceticos, o rusos bolcheviques.

De cualquier forma... valga decir que lo mejor que he escrito, han sido comentarios. se ha devaludado el fragmento, el comentario, para elevar el cuento y la novela. el comentario es una forma elemental de poesia, profundamente placentera.

que la vida le sea leve, estimada.

María said...

He notado que tus comentarios no son azarosos, sino en cambio portadores de una densidad inusual. Es, claro, un cumplido en este caso.
Y... no. No leí el Marqués de Sade, pero solía apasionarme con las historias de los zares rusos.
Concuerdo con lo poco que intuyo de los valores asiáticos. Sin embargo, no creo que los hayamos olvidado, sino en cambio, que no nos pertenecen. La cultura de occidente se basa en una forma distinta de pensar la vida, y hace tantos siglos que está arraigada en nosotros, que es muy difícil incluso comprender a la de oriente.
Como sea, no sé si es posible tomar sólo algunos aspectos de una cultura. La hibridación daría como resultado otra cosa distinta.
Y aunque el comentario sea un espacio tan valedero como otros más extensos, prefiero terminarlo aquí, porque siempre se vuelve confuso.
Hasta pronto,

María said...

Oh, y... por cierto. Si la vida fuese leve, no sería yo la que ahora escribo.

Patricio said...

Excelente.
Y concuerdo con la inquietud de la hibridación. Creo que corremos el riesgo de captar los rasgos meramente superficiales de las culturas que nos son extrañas.
Como ven, planteo un problema, no una solución.

María said...

Mejor plantear un problema necesario, que postular soluciones fictícias.